lunes, 9 de julio de 2012

MARÍA CRISTINA DE AUSTRIA, Reina de España ( V )



 VIAJE A AUSTRIA

Los anónimos, informando a María Cristina de las aventuras del rey, no dejan de llegar a palacio. La infanta Isabel transmite a Cánovas el malestar de la reina, que parece decidida a abandonar España, con permiso o no del Gobierno, aunque sólo sea por un corto período, ya que necesita encontrar alivio en el entorno familiar de Austria. Por ello, en junio de 1883, llevando consigo a sus hijas, emprende camino a Viena. Durante los dos siguientes meses, María Cristina busca refugio en el campo, visitando a sus múltiples parientes en las residencias veraniegas y asistiendo a la temporada de conciertos wagnerianos en la ciudad de Bayreuth. Todos notan allí el cambio de carácter que ha experimentado. Ya no es la joven alegre que marchó para casarse con el monarca español. La tristeza y la preocupación dominan ahora sus pensamientos.

A su regreso a España, a finales de verano, la reina encontrará la situación política más deteriorada. Una sublevación republicana fue sofocada, pero el rey, preocupado por los acontecimientos políticos, decidió implicarse más intensamente en la vida pública. Alfonso emprende, dejando a su mujer y a sus hijas en Madrid, un viaje oficial por Austria, Alemania, Bélgica y Francia, que va a resultar un estrepitoso fracaso diplomático, además de una grave ofensa a la dignidad del soberano. 



LA EXPULSIÓN DE ADELA BORGHI

Desde finales de año, el rey sufre frecuentes ahogamientos y gran fatiga física cuando sale a cabalgar y cazar por los reales sitios, sin querer prescindir de sus aficiones. Tampoco está dispuesto a abandonar sus relaciones amorosas extramaritales, cada vez más y más notorias. María Cristina llora su tragedia íntima, hasta la hora, de forma extremadamente reservada. La relación de Alfonso XII con la cantante Adela Borghi, sin embargo, agota su paciencia desde el momento en que el rey, cegado por la pasión, comienza a dejarse ver en lugares públicos en compañía de su amante. La reina ha soportado hasta ahora la humillación de asistir a las funciones del Teatro Real cuando la Borghi canta y las miradas de los espectadores se vuelven sin disimulo hacia el palco real tratando de observar si la soberana hace algún ademán que delate sus sentimientos. Pero saber que su esposo ha paseado con su amante en coche descubierto por el Retiro, resulta insoportable para su dignidad.

Para colmo de males, así como Elena Sanz había sido una amante desinteresada en lo económico, según parece, Adela Borghi era insaciable en exigir costosos obsequios, y hasta importunaba en las altas esferas políticas con solicitudes de recomendación, apoyándose con el mayor descaro en la publicidad de unas relaciones sentimentales con el monarca de las que iba haciendo gala por todo Madrid. Una mañana de enero de 1884, la reina María Cristina llama a sus habitaciones a Cánovas y, tras exponerle su enfado por la situación ante las continuadas humillaciones de su esposo, le exige que por el bien de la monarquía cese el escándalo y haga salir a Adela Borghi del país en el plazo de una semana. 


El presidente se aviene a actuar en este asunto a espaldas de Alfonso XII y ordena a José Elduayen, gobernador civil de Madrid, se presente en casa de la Borghi acompañado de agentes de policía secreta, la introduzca en un carruaje sin darle opción a comunicarse con el rey, la lleve a la Estación del Norte y la suba en un tren en dirección a Francia, asegurándose de que vaya escoltada hasta traspasar la frontera y se den órdenes allí de no dejarla regresar. El rey sufre un ataque de furia al enterarse de lo ocurrido, prometiendo vengarse en el momento oportuno de Elduayen. No obstante, a pesar de las drásticas medidas llevadas a cabo, la cantante regresará a Madrid para actuar en el Real y retomará sus amores con Alfonso XII. Se dijo que la historia siguió funcionando hasta la muerte del rey.

Paralelamente, Alfonso mantenía otras relaciones, si bien menos notorias, como la que le unió por un tiempo a una dama de nombre Blanca de Escosura, nieta del gran poeta romántico Espronceda. Ella vivía en un coqueto hotelito de los inicios de la Castellana. Allí organizaba la dama unas veladas literarias a las que acudía frecuentemente el rey.


LA ENFERMEDAD DEL REY

Durante el otoño de 1884, el monarca hace esfuerzos para cumplir con su intensa vida oficial, pero su salud es cada vez más frágil, su respiración más fatigosa y su aspecto más enfermizo. El ambiente de la corte no le favorece y los médicos insisten en recomendarle tranquilidad y aislamiento. Cánovas, muy preocupado por la inestabilidad institucional que provoca la falta de heredero varón y la enfermedad del soberano, se empeña igualmente en aislar al rey cuando sufre sus periódicas crisis respiratorias, de forma que no llegue a conocimiento del pueblo. Por ello, Alfonso pasa el mes de noviembre en solitario en el palacio de El Pardo, a donde María Cristina y sus cuñadas acuden con frecuencia a visitarlo.

El inicio del año 1885 no presenta buenos augurios. En enero un terremoto asola las provincias de Almería, Granada y Málaga, con terribles consecuencias: centenares de muertos y localidades arrasadas. España entera se moviliza en acciones solidarias para ayudar a los damnificados. La familia real encabeza las donaciones económicas. El rey no quiere permanecer pasivo ante la desgracia y decide viajar al escenario de la catástrofe, para recorrer a caballo durante dos semanas caminos y senderos que llevan a los pueblos devastados. El cansancio del periplo supone un duro golpe para su quebrantada salud. Cuando regresa a Madrid se encuentra exhausto.

María Cristina nota muchas veces en las mejillas de Alfonso el calor de la fiebre y pasa las noches en blanco preocupada por la situación del soberano, que nadie aborda en palacio. Da miedo en la familia real reconocer que sufre una enfermedad que puede resultar mortal. La reina no se atreve ni siquiera a tratar el asunto con Cánovas y tampoco consigue que su esposo obedezca a los médicos y guarde el necesario reposo que le prescriben.

Fuentes:
GONZALEZ-DORIA, FERNANDO. Las Reinas de España. Editorial Bitacora, S.A. 1989
RUBIO, MARÍA JOSÉ. Reinas de España, Siglos XVIII-XXI de María Luisa Gabriela de Saboya a Letizia Ortiz. La Esfera de los Libros S.L. 2009
SOLÉ, JOSÉ MARÍA. Los Reyes Infieles. La Esfera de los Libros S.L. 2005
Imágenes pertenecientes a la película " ¿Dónde vas triste de ti?"

4 comentarios:

Francisca Quintana Vega dijo...

Me ha encantado leer esta entrada...como el blog, es interesantísima. Un abrazo.

genetticca dijo...

saludos

Un abrazo

Magnolia dijo...

Muchos abrazos Francisca, gracias por leerme.

Magnolia dijo...

Hola querida Genetticca. Perdonadme la tardanza en responder a vuestros comentarios. Cuando le da, la página se me bloquea cuando quiero dejar algún comentario en las entradas. Ahora parece que funciona, puede que el fallo estuviese en el navegador.

Muchos abrazos, feliz fin de semana