VIAJE A AUSTRIA
Los anónimos, informando a María Cristina de las
aventuras del rey, no dejan de llegar a palacio. La infanta Isabel transmite a
Cánovas el malestar de la reina, que parece decidida a abandonar España, con
permiso o no del Gobierno, aunque sólo sea por un corto período, ya que
necesita encontrar alivio en el entorno familiar de Austria. Por ello, en junio
de 1883, llevando consigo a sus hijas, emprende camino a Viena. Durante los dos
siguientes meses, María Cristina busca refugio en el campo, visitando a sus
múltiples parientes en las residencias veraniegas y asistiendo a la temporada
de conciertos wagnerianos en la ciudad de Bayreuth. Todos notan allí el cambio
de carácter que ha experimentado. Ya no es la joven alegre que marchó para
casarse con el monarca español. La tristeza y la preocupación dominan ahora sus
pensamientos.
A su regreso a España, a finales de verano, la
reina encontrará la situación política más deteriorada. Una sublevación
republicana fue sofocada, pero el rey, preocupado por los acontecimientos
políticos, decidió implicarse más intensamente en la vida pública. Alfonso
emprende, dejando a su mujer y a sus hijas en Madrid, un viaje oficial por
Austria, Alemania, Bélgica y Francia, que va a resultar un estrepitoso fracaso
diplomático, además de una grave ofensa a la dignidad del soberano.
LA EXPULSIÓN DE ADELA BORGHI
Desde finales de año, el rey sufre frecuentes ahogamientos y
gran fatiga física cuando sale a cabalgar y cazar por los reales sitios, sin
querer prescindir de sus aficiones. Tampoco está dispuesto a abandonar sus
relaciones amorosas extramaritales, cada vez más y más notorias. María Cristina
llora su tragedia íntima, hasta la hora, de forma extremadamente reservada. La
relación de Alfonso XII con la cantante Adela Borghi, sin embargo, agota su
paciencia desde el momento en que el rey, cegado por la pasión, comienza a
dejarse ver en lugares públicos en compañía de su amante. La reina ha soportado
hasta ahora la humillación de asistir a las funciones del Teatro Real cuando la
Borghi canta y las miradas de los espectadores se vuelven sin disimulo hacia el
palco real tratando de observar si la soberana hace algún ademán que delate sus
sentimientos. Pero saber que su esposo ha paseado con su amante en coche
descubierto por el Retiro, resulta insoportable para su dignidad.
Para colmo de males, así como Elena Sanz había sido una
amante desinteresada en lo económico, según parece, Adela Borghi era insaciable
en exigir costosos obsequios, y hasta importunaba en las altas esferas
políticas con solicitudes de recomendación, apoyándose con el mayor descaro en la publicidad de unas relaciones
sentimentales con el monarca de las que iba haciendo gala por todo Madrid. Una
mañana de enero de 1884, la reina María Cristina llama a sus habitaciones a Cánovas
y, tras exponerle su enfado por la situación ante las continuadas humillaciones
de su esposo, le exige que por el bien de la monarquía cese el escándalo y haga
salir a Adela Borghi del país en el plazo de una semana.
El presidente se aviene a actuar en este asunto a espaldas
de Alfonso XII y ordena a José Elduayen, gobernador civil de Madrid, se
presente en casa de la Borghi acompañado de agentes de policía secreta, la
introduzca en un carruaje sin darle opción a comunicarse con el rey, la lleve a
la Estación del Norte y la suba en un tren en dirección a Francia, asegurándose
de que vaya escoltada hasta traspasar la frontera y se den órdenes allí de no
dejarla regresar. El rey sufre un ataque de furia al enterarse de lo ocurrido, prometiendo
vengarse en el momento oportuno de Elduayen. No obstante, a pesar de las drásticas
medidas llevadas a cabo, la cantante regresará a Madrid para actuar en el Real
y retomará sus amores con Alfonso XII. Se dijo que la historia siguió
funcionando hasta la muerte del rey.
Paralelamente, Alfonso mantenía otras relaciones, si bien
menos notorias, como la que le unió por un tiempo a una dama de nombre Blanca
de Escosura, nieta del gran poeta romántico Espronceda. Ella vivía en un
coqueto hotelito de los inicios de la Castellana. Allí organizaba la dama unas
veladas literarias a las que acudía frecuentemente el rey.
LA ENFERMEDAD DEL REY
Durante el otoño de 1884, el monarca hace esfuerzos para
cumplir con su intensa vida oficial, pero su salud es cada vez más frágil, su
respiración más fatigosa y su aspecto más enfermizo. El ambiente de la corte no
le favorece y los médicos insisten en recomendarle tranquilidad y aislamiento.
Cánovas, muy preocupado por la inestabilidad institucional que provoca la falta
de heredero varón y la enfermedad del soberano, se empeña igualmente en aislar
al rey cuando sufre sus periódicas crisis respiratorias, de forma que no llegue
a conocimiento del pueblo. Por ello, Alfonso pasa el mes de noviembre en
solitario en el palacio de El Pardo, a donde María Cristina y sus cuñadas
acuden con frecuencia a visitarlo.
El inicio del año 1885 no presenta buenos augurios. En
enero un terremoto asola las provincias de Almería, Granada y Málaga, con
terribles consecuencias: centenares de muertos y localidades arrasadas. España
entera se moviliza en acciones solidarias para ayudar a los damnificados. La
familia real encabeza las donaciones económicas. El rey no quiere permanecer
pasivo ante la desgracia y decide viajar al escenario de la catástrofe, para
recorrer a caballo durante dos semanas caminos y senderos que llevan a los
pueblos devastados. El cansancio del periplo supone un duro golpe para su
quebrantada salud. Cuando regresa a Madrid se encuentra exhausto.
María Cristina nota muchas veces en las mejillas de Alfonso
el calor de la fiebre y pasa las noches en blanco preocupada por la situación
del soberano, que nadie aborda en palacio. Da miedo en la familia real
reconocer que sufre una enfermedad que puede resultar mortal. La reina no se
atreve ni siquiera a tratar el asunto con Cánovas y tampoco consigue que su
esposo obedezca a los médicos y guarde el necesario reposo que le prescriben.
Fuentes:
GONZALEZ-DORIA, FERNANDO. Las Reinas de España. Editorial Bitacora, S.A. 1989
RUBIO, MARÍA JOSÉ. Reinas de España, Siglos XVIII-XXI de María Luisa Gabriela de Saboya a Letizia Ortiz. La Esfera de los Libros S.L. 2009
SOLÉ, JOSÉ MARÍA. Los Reyes Infieles. La Esfera de los Libros S.L. 2005
Imágenes pertenecientes a la película " ¿Dónde vas triste de ti?"




4 comentarios:
Me ha encantado leer esta entrada...como el blog, es interesantísima. Un abrazo.
saludos
Un abrazo
Muchos abrazos Francisca, gracias por leerme.
Hola querida Genetticca. Perdonadme la tardanza en responder a vuestros comentarios. Cuando le da, la página se me bloquea cuando quiero dejar algún comentario en las entradas. Ahora parece que funciona, puede que el fallo estuviese en el navegador.
Muchos abrazos, feliz fin de semana
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