domingo, 13 de mayo de 2012

LA REINA MARGOT (XXVI)



CONSPIRACIONES CONTRA EL REY

Y los años pasan. Margot continúa en Usson, pero recibe la pensión con cuentagotas. En aquellos primeros años del siglo XVII, su sobrino Carlos de Valois, conde de Auvernia e hijo ilegítimo de Carlos IX, formó parte de intrigas y conspiraciones contra el rey, en compañía de la favorita real Henriette d’Entragues y su padre el conde de Entragues. En marzo de 1600, Margot advirtió a su ex esposo que ese “ muchacho mal aconsejado” se había apoderado de varias plazas fuertes que ella había heredado de su madre: “ Casas que están casi tan fortificadas como Usson. Castillos, peñas, murallas que, en bien de vuestro servicio, estarán mejor derruidos que en pie”. Así preconizaba la demolición de Usson, fortaleza de la que Carlos de Valois habría querido convertirse en propietario. Y en noviembre de 1604, Margot le comunica al rey que dejó de relacionarse con su sobrino desde el momento en que éste “ se declaró enemigo de Vuestra Majestad ”.

En este momento, Margot ya ha emplazado a Entragues ante el Parlamento, pues el personaje se había apoderado de Lauraguais, que pertenecía por vía de sucesión a la ex reina de Navarra. Margot odia a muerte a su sobrino, quien, confabulado con Enrique III,  le había hurtado una parte de la herencia de su madre. Aunque no debemos olvidar que la anciana reina había desheredado a su hija. Sin embargo, Enrique autoriza a su ex esposa a entablar un proceso contra el hijo de Carlos IX ante el Parlamento. En agradecimiento, Margot lega todos sus bienes al joven delfín Luis, hijo del rey y de María de Médicis, nacido en 1601.


 Henriette d' Entragues


¿ Facilitó Margot datos sobre las actividades del conde de Auvernia, refugiado no lejos del castillo de Usson? ¿ Prestó su mano para tender una trampa que permitiría detener a su sobrino y prenderlo? Es posible; al menos, Margot lo da a entender. El conde de Auvernia fue conducido a la Bastilla, donde permanecería once años. En cuanto a Entragues, detenido en el Gâtinais, fue obligado a devolver la promesa firmada por Enrique IV a Henriette, en virtud de la cual se había comprometido a casarse con su amante si ésta le daba un hijo. 

Pero, según Margot, la conjura no se ha visto frustrada a causa de la detención de los condes de Auvernia y de Entragues. Margot, en el corazón de la Auvernia, afirma conocer los nombres y las intrigas de los conspiradores, y desea poner a Enrique IV al corriente de lo que sabe y que afecta a la seguridad del Estado. Y no sólo eso, sino que quiere prestar declaración personalmente ante el Parlamento. Esta vez, el rey no puede oponerse al regreso de su ex esposa a París, ciudad que ésta había abandonado veintitrés años antes. 

En mayo de 1605, Margot firma ante su notario un acta mediante la cual funda una donación perpetua destinada a los ancianos pobres de Usson, que recibirán cada uno diariamente “ la mitad de un pan”. Asimismo se donará cada año a diez niñas, el día de Navidad, un traje de tela azul provisto de mangas y “con las hebillas y lazadas”, por un valor de diez francos torneses. Concluidas estas obras de caridad, a Margot no le resta sino dejar esa inexpugnable fortaleza en la que ha vivido diecinueve años. 


 Castillo de Chenonceau


MARGOT ABANDONA EL CASTILLO DE USSON


Margot, con su nuevo amante Date de Saint-Julien caracoleando junto a la portezuela de su carroza, abandona por fin Usson a principios del mes de julio. Numerosos gentilhombres auverneses la acompañan hasta los límites de la provincia. Por el camino, la señora duquesa de Valois es saludada por Sully, encargado de obtener algunas precisiones sobre la conspiración de la que Margot afirma conocer los intríngulis y cuyos detalles debía revelar primero al rey y luego al Parlamento. Tras haberla escuchado, el amigo del rey se muestra escéptico: “ Creo – le dirá a Enrique IV- que puede haber tanto de falso como de verdadero”. 

 El rey desea que la reina se instale no lejos de las orillas del Loira, en el castillo de Chenonceau, que había sido legado a la duquesa de Mercoeur por Catalina de Médicis. La duquesa se declara dispuesta a dejarle el castillo a Margarita de Valois, pero ésta encuentra las orillas del Cher demasiado alejadas de las del Sena. “ Voy, con el permiso de Vuestra Majestad, a mi casa de Boulogne – decide Margot-, para hacer de ella mi morada con la debida obediencia a Vuestros mandamientos”. Se refería al castillo de Madrid, situado en Boulogne-sur-Seine, cerca de París. “ He dejado vuestro castillo de Usson - prosigue- bajo la atenta custodia de un anciano gentilhombre, mi maestresala, así como de todos los suizos y soldados que me han servido allí, y he dejado también a la señora de Vermont para que se ocupe de que cumplan su deber …”. 


Castillo de Madrid
  


VIAJE A PARÍS


El 15 de julio entra en Étampes, desde donde, tres días después, le escribe al rey “ mi señor y hermano”: “ Partiré mañana y llegaré lo más lejos que me sea posible a fin de causarle menos trastornos al señor de Vendôme, a quien Vuestra Majestad envía delante de mí ”. En efecto, Enrique IV le había ordenado a su hijo ilegítimo, el pequeño César, de once años, que recibiera a la señora duquesa de Valois. Margot compara al hijo de Gabrielle d’ Estreés con un angelito. Al llegar a Longjumeau, todavía escoltada por Saint-Julien, es recibida por su hermana Diana de Francia, hija ilegítima de Enrique II y viuda del mariscal de Montmorency. 

Por fin ha llegado al castillo de Madrid, en Boulogne, al que accede por una avenida que todavía hoy lleva su nombre. Un gentilhombre le tiende la mano para ayudarla a bajar de la carroza: Margot reconoce en él al apuesto Champvallon, que se inclina ante ella en nombre del rey. Sin duda alguna ha sido la malicia la que ha movido a Enrique a elegir para representarle a aquel que fuera el gran amor de la reina Margot. Así, después de veintitrés años de ausencia, después de un cuarto de siglo de intrigas y amores, después de su retiro forzoso – por no decir su encarcelamiento-, la reina Margot regresaba a la capital donde habían reinado sucesivamente su padre y sus tres hermanos, y donde ahora reinaba su ex marido. 




EL REENCUENTRO DE ENRIQUE Y MARGOT


Cuando el 26 de julio de 1605, Enrique ve de nuevo a su ex esposa, debió de quedarse estupefacto. Y sin embargo, había sido advertido. La diosa del Renacimiento y cuyo renombre se había extendido por toda Europa, esa “ belleza más divina que humana “, es en la actualidad una mujer de cincuenta años con tendencia a la obesidad. Incluso exagera, con ayuda de un armazón metálico, la amplitud del rodete de sus verdugados a fin de parecer más ancha de caderas y, de este modo, disminuir mediante un efecto óptico su voluminoso pecho. Su corpulencia es tal que muy pronto no podrá pasar por algunas puertas. Su rostro se había ensanchado; físicamente, a medida que envejecía, se parecía cada vez más a su madre. Su piel es triste y apergaminada, y usa maquillaje. Su negra cabellera es sumamente escasa, de modo que lleva una voluminosa peluca hecha con cabellos de vigorosos y jóvenes lacayos rubios, a los que hacía rapar de vez en cuando. Durante tres horas, los ex esposos intercambian recuerdos y se enternecen. 

- Preocupaos más de vuestra salud – le aconseja el rey-. No convirtáis la noche en día y el día en noche, como acostumbrabais hacer. 

- Prometo hacer lo que pueda para contentar a Vuestra Majestad – responde ella-. Aunque resultará bastante difícil, dados los hábitos que he adquirido durante todo este tiempo. 

Enrique IV considera que es muy derrochona, por lo que también le suplica que restrinja sus liberalidades.

- Es absolutamente imposible – replica Margot-. No puedo vivir de otra manera; lo llevo en la sangre. 

 En efecto, los Valois siempre tiraron el dinero por puertas y ventanas: se comieron el trigo antes de tiempo, según una expresión de la época. 

- ¿ Podré ver al delfín ?- pregunta Margot. 

- Lo veréis. 


Fuentes:
CASTELOT, ANDRÉ. La Reina Margot. Ediciones Martínez Roca, S.A. 1994
Las dos últimas imágenes pertenecen a la coproducción europea " Henri IV " ( 2010)

5 comentarios:

lady grey dijo...

Al menos tenían una relación cordial, ese matrimonio estaba condenado al fracaso desde el primer momento en que fue concertado. Bueno, no podía esperarse demasiado, una vida de excesos debía transformar por completo a Margot.
Margarita de Valois me causa gran interés, me parece una mujer muy audaz para su época, que iba en busca de la satisfacción que llenó con arte, letras y caballeros dispuestos a otorgarle atención.
Me alegra visitar vuestro blog
Besos y abrazos...

Magnolia dijo...

Estoy contigo en el interés que despierta Margarita de Valois, una mujer con muchas facetas que supo vivir a su libre albedrío, un pájaro en libertad al que nadie pudo cortarle las alas y que le tocó vivir en un período de tiempo muy difícil. Una reina que merece un estudio profundo porque su vida es intensa, muy intensa. Si os interesa el tema de Margot en el 2010 se hizo una miniserie europea, creo de dos capítulos, sobre Enrique IV. Yo la he encotnrado en francés subtitulada en español.

Muchos abrazos

Unknown dijo...

Bueno,es obvio que el tiempo cambia a las personas,Enrique no creo que para ese entonces luciera muy bien tampoco,ademas ¿que matrimonios en ese entonces funcionaban?casi todos eran por política.Aun así dentoro de lo que cabe creo que esta pareja real no lo llevó tan mal del todo.La historia de la reina Margot a mí en lo personal me fascina,una mujer que a pesar de todo corrió con suerte comparada con otras reinas de la historia como Margarita de Borgoña o Ana Bolena que por hacer mucho menos les costó perder la vida.La Margot tuvo un final mas que digno,la historia la ha reivindicado y la literatura le ha devuelto la corona que en su tiempo le arrebataron.

dama de oro dijo...

Siento lo mismo que todas- Margot es un personaje que reivindica a tanta mujer con sino tragico. Tuvo todo que vencer todo tipo de obstaculo desde muy joven. Asi y todo lejos de ser una mujer amargada siempre salio adelante y hasta logro gozar de la vida. En ese punto estaba realmente "hermanada" a Enrique IV. Coincido la historia la rescata de la vision parcial de A.Dumas. Tengo ganas de ver la serie pero ya estoy viendo que lindo lo han puesto a Enrique que como se lo ve en todos los retratos distaba de ser muy guapo, aunque era seguramente encantador. Celebro esta entrada tan completa. Gracias Magnolia.

Magnolia dijo...

Gracias a las dos por haber seguido esta serie de entradas sobre Margot y sobretodo me alegra contribuir al conocimiento de su fascinante y apasionante vida.

Muchos abrazoz