
Boda de María de Medicis y rey Enrique IV por Rubens
El 16 de diciembre de 1600 tuvo lugar la celebración de la boda oficial en la catedral de San Juan de Lyon. Enrique, muy elegante, vestía un traje blanco bordado de oro y en su cabeza llevaba una toca adornada con varios brillantes. María llevaba un traje de encaje bordado totalmente con hilos de oro y cubierto con un manto color malva salpicado con flores de lis bordadas igualmente con oro y salpicado de brillantes. Sobre su cabeza, una corona incrustada con piedras preciosas y con rubíes y perlas. Por la noche se celebró un banquete con gran abundancia de manjares, que los florentinos encontraron poco refinados.
Pasados los primeros meses de luna de miel y de novedades para la reina, la realidad de lo que sería su vida en Francia dio comienzo. Ya en París, los reyes se instalan en el palacio de Gondi, no lejos del Louvre, donde se hacían trabajos de restauración, sobre todo para arreglar las habitaciones de María. Más tarde se trasladaron a Fontainebleau, lugar de preferencia del rey.

Catherine Henriette de Balzac d ' Entragues, marquesa de Verneuil
Enrique ha seguido teniendo relaciones con su favorita, que espera un hijo casi en la misma fecha que la reina tendrá al Delfín, situación que la amante aprovecha para exigir del rey que la acomode a su lado, no lejos de la reina. Accediendo a tal demanda, el rey ordena a la duquesa de Nemours, dama de María de Médicis, que haga la presentación de Enriqueta d' Entragues a su esposa. La duquesa, escandalizada, y temiendo perder la consideración de su señora, se opone a tal demanda, pero como Enrique insistiese, nada intimidada, entra su amante en el aposento de la reina precedida por el rey. El monarca toma la palabra y dirigiéndose a su esposa le dice: “ Esta mujer es mi amante y quiere ser hoy vuestra humilde servidora “. Enrique obliga a su favorita no sólo a hacer una profunda reverencia, sino también a besar el borde del traje de la reina.
Con esta presentación, el rey trataba de evitar las comidillas de palacio, seguro de que no hubieran tardado en informar a su esposa de sus amores ilícitos, por otra parte, prepara una especie de cohabitación a tres, ya que a partir de aquel momento, su amante viviría en los mismos palacios que la reina, que se ve obligada a aceptarlo no sin disgustos, reproches y escenas violentas con su marido y para colmo, en varias ocasiones ambas mujeres esperan, al mismo tiempo, un hijo del rey. Para María es muy difícil y penosa esta situación de harén, pero su esposo le ha hecho comprender que no tiene otra alternativa si quiere permanecer en Francia junto a sus hijos.

María de Médicis y su hijo Luis XIII
El 27 de septiembre de 1601, nace el Delfín, heredero del trono de Francia, que colma al rey de felicidad y a María de consideración. Será el hijo que más tarde reinará con el nombre de Luis XIII. El 4 de noviembre, la favorita del monarca dará a luz otro niño al que llamarán Gastón Enrique y se le dará el título de conde de Verneuil, y a la edad de siete años se le nombrará obispo de Metz. María, siempre despechada, le llamará “ el hijo de la Puta “, mientras que, al contrario, su madre le considerará el heredero legítimo de la Corona en virtud del documento firmado por el rey tiempo atrás.
Las disputas entre los reyes no cesan. María no puede soportar la presencia de la amante de su esposo, ni los favores que éste le otorga. Las escenas y reproches se hacen violentos y el rey la amenaza de nuevo con mandarla a Florencia con su séquito. Por otra parte, su amante le exige su amor y su presencia y le amenaza recordándole el documento que aún conserva en su poder, custodiado por su padre, alegando que por esta promesa, su hijo Gastón es el auténtico Delfín de Francia y su hijo Luis es un bastardo. De esta manera, Enrique sufre de los reproches de ambas mujeres, consolándose con la compañía de otras amantes.

Isabel de Borbón, reina de España, retratada por Diego Velázquez
La devoción del rey por Enriqueta d' Entragues se pone a prueba durante la conspiración de 1602, en la que estaban implicados el duque de Saboya, el duque de Biron, el duque de Bouillon, Carlos de Valois, conde de Auvergne y medio hermano de la favorita, y ella. Uno de los objetivos era lograr que el hijo de Enriqueta fuese declarado heredero de la Corona, en lugar del Delfín Luis. La conspiración fue descubierta. Biron fue ejecutado, la marquesa perdonada y Carlos fue puesto en libertad, después de estar encarcelado algunos meses, gracias a las súplicas de su hermana Enriqueta, su tía, la duquesa de Angulema, y su suegro.
El segundo hijo de los reyes de Francia es una niña, Isabel de Borbón, futura esposa de Felipe IV de España, nacida en Fontainebleau en el mes de noviembre de 1602. Su nacimiento es recibido por su madre con indiferencia. Una religiosa con supuestos poderes paranormales, conocida como la hermana Ange, que aconseja a María de Médicis desde su juventud, le había adelantado que sería madre de tres varones consecutivos que asegurarían el trono de Francia. Este nacimiento, aunque sirve para desenmascarar a la falsa vidente, produce una gran decepción. Y de nuevo volvieron a coincidir en sus embarazos, la reina y la favorita del rey. Entre la princesa Isabel y su hermana bastarda Gabriela Angélica, hija de Enriqueta, hay sólo dos meses de diferencia en edad.

Palacio del Louvre
En 1604 Enriqueta se encuentra en el corazón de un complot, respaldado por el monarca español Felipe III, para instalar en el trono a su hijo Gastón Enrique. Su padre, el conde de Entragues, estaba implicado en esta trama, así como, de nuevo, su medio hermano Carlos de Valois. Se descubre el complot. La marquesa es condenada a pasar el resto de sus días en un convento, pero nuevamente fue perdonada. El conde de Entragues es condenado a muerte y se le anuncia que será ajusticiado, a no ser que entregue el documento en que consta la promesa que el rey había hecho a su hija. Para salvar su vida, el conde entrega el papel comprometedor que Enrique, complaciente, confía a su esposa.
Enriqueta, vencida, y dada su situación, aprovecha la ocasión para alejarse de los reyes. Pide a Enrique una cantidad importante de dinero, alegando que si no se la da, se alejará de la Corte llevándose a sus hijos, que son los del rey y que éste ama. Se le concede para que se aleje de la Corte. Así termina el complot y la historia del documento amenazador, dando fin a las esperanzas de la favorita de ver a su hijo instalado en el trono francés. Enriqueta se retira a sus dominios de Verneuil, lo que no impedirá que, de vez en cuando, vuelva al palacio del Louvre o visite a sus hijos que viven con sus hermanos en Saint Germain en Laye.

Enrique IV y la familia real
Desde entonces las relaciones de los monarcas cambian, la reina es llamada a participar en el gobierno, medida oportuna dado el hecho de las amenazas de muerte dirigidas al rey y de una grave enfermedad que puso en peligro su vida. Nada de todo esto impediría que Enrique IV continuase teniendo otras favoritas y amantes ocasionales. La reina María sufrirá toda su vida de estas infidelidades, y es posible, que en el fondo nunca llegase a perdonárselas. Mientras tanto, se irán sucediendo los nacimientos de Cristina María ( 1606 ), Nicolás Enrique ( 1607 ), Gastón ( 1608 ) y Enriqueta María, futura reina de Inglaterra, ( 1609 ).
Los príncipes reales y los bastardos se educan bajo el mismo techo y vigilancia en el gran palacio de Saint- Germain- en- Laye, paraje de gran belleza que tenía la reputación de disfrutar de aires saludables. Una única gobernanta, madame de Montglat, se encarga de forma autoritaria de su crianza. Al rey le satisfacía mucho la afectuosa cercanía de su prole y sobre María de Médicis se ha dicho que se mostraba distante en el trato, tanto con los hijos ajenos como con los propios.
Los príncipes reales y los bastardos se educan bajo el mismo techo y vigilancia en el gran palacio de Saint- Germain- en- Laye, paraje de gran belleza que tenía la reputación de disfrutar de aires saludables. Una única gobernanta, madame de Montglat, se encarga de forma autoritaria de su crianza. Al rey le satisfacía mucho la afectuosa cercanía de su prole y sobre María de Médicis se ha dicho que se mostraba distante en el trato, tanto con los hijos ajenos como con los propios.
Fuentes:
Pilar García Louapre, Ana de Austria. Editorial Alderabán
María José Rubio, Reinas de España, Las Austrias. La Esfera de los Libros S.L. 2010
http://translate.google.es/translate?hl=es&langpair=en|es&u=http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_IV_of_France's_wives_and_mistresses
http://dinastias.forogeneral.es/royal-faux-pas-los-ilegitimos-t1313-204.html
12 comentarios:
La verdad, madame, que esta mujer de biografía apasionante, de infidelidades fue bien servida. Con menudo esposo fue a dar.
Por cierto, al intentar acceder a su blog desde mi blogroll a través del título de la entrada, me sale que no existe la página. Pero si entro pinchando en la imagen,entonces funciona. El otro día me ocurrió lo mismo con otro blog, y entonces no sé si será el mio.
Buenas noches
bisous
Pues si madame, a pesar de que Catalina de Médicis es más nombrada, su pariente María es un personaje que merece la pena conocerse. Creo, si no estoy equivocada, que Enrique IV ha sido el monarca francés con más amantes en su haber, superando a Francisco I o a Luis XIV, que ya es decir ...
Ese problema que me comenta puede ser porque se han publicado dos entradas seguidas de este mismo post y he borrado una.
Muchos besos, feliz fin de semana
Un blog muy interesante.
Las debilidades del amor o del sexo hizo infeliz a su mujer toda su vida.
Un abrazo
Saludos Mari-Pi, muchas gracias por comentar. Las infidelidades de los monarcas hacia sus esposas eran muy normales, lo extraño era encontrar un esposo real fiel, y en los matrimonios de conveniencia en los que no llegó a cuajar ningún sentimiento amoroso entre los cónyuges, las amantes serían como una válvula de escape.
Abrazos
Penosa la vida conyugal de esta mujer, tener que soportar a la amante en la misma casa.
Besos.
Historia movida la de María durante esta segunda parte.
Enriqueta no tenía escrúpulos, haría lo que fuese necesario para asentar a su hijo en el trono.
Si a mí me sucediera lo que a María cuando el rey le presenta a su amante que además esta encinta, me voy de espaldas.
Gracias por entretenerme con tan grandiosas historias.
Besos y abrazos...
Me gusta la historia, como ya dije, y por eso, me siento bien cuando vengo y leo una de estas interesantes entradas, que hace que el pensamiento vuelva siglos atrás...cosa que, a veces, hace mucho bien. Besos.
Desgraciadamente para ellas esta situación la sufrirían las siguientes reinas francesas sin excepción.
Me ha alegrado mucho ver el hermoso rostro de Catalina de Aragón en mi blog. Muchas gracias. Un saludo cordial.
Saludos Elysa. La reina no tenía más remedio que soportar a la amante en el mismo palacio porque se la adjudicaron como Camarera Mayor. Cuántas reinas han tenido como damas de honor a las favoritas de sus esposos ...
besos guapa
De nada Lady Grey. Enriqueta era una intrigante nata, a pesar de recibir en dos ocasiones el perdón de su regio amante ... en la próxima entrada volveremos a tropezarnos con la marquesa de Verneuil.
Muchos abrazos
Saludos Francisca, a mi también me gusta evadirme del mundo que me rodea sumergiéndome entre las páginas de la Historia y volar hacia el pasado.
besos :-)
No sabía que tenías un blog tan interesante, desdelaterraza, si lo conozco antes ... antes soy tu seguidora :-) Gracias a ti por pasarte.
Tienes razón,que le pregunten por ejemplo a María Teresa de Austria, la pobre ...
Saludos
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